Los planes rusos en el espacio siguen pasando por la Luna | Astronáutica

Los planes rusos en el espacio siguen pasando por la Luna | Astronáutica

Podríamos pensar que descifrar los planes de futuro del programa espacial ruso es casi como leer el porvenir en las hojas de té. Pero aunque a corto plazo sean muy volubles, para ser justos lo cierto es que los objetivos de Rusia a largo plazo han permanecido estables a pesar de la reciente crisis económica y el renovado enfrentamiento estratégico con Estados Unidos. Entonces, ¿cuáles son los planes actuales de Rusia en el espacio para la próxima década?

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La nave Federatsia, con capacidad para realizar vuelos lunares, sigue siendo el pilar fundamental del programa espacial ruso (RKK Energía).

Bien, de entrada recordemos que Rusia seguirá participando en la estación espacial internacional (ISS) hasta 2024, como el resto de socios del proyecto. El futuro de la estación a partir de esa fecha es una incógnita y dependerá en buena medida si Estados Unidos aprueba finalmente la estación Deep Space Gateway alrededor de la Luna. La administración Trump ha anunciado su deseo de dejar la ISS alrededor de 2025, aunque todavía todo son rumores. Por si las moscas Roscosmos mantiene su intención de separar parte de los módulos del segmento ruso de la ISS en 2025 para crear su propia estación espacial, aunque la agencia espacial rusa se muestra abierta a negociar una ampliación de la vida útil de la ISS hasta 2028. Como novedad, a corto plazo la empresa RKK Energía ha propuesto la introducción de la nave de carga Soyuz GVK (Союз ГВК).

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La Soyuz GVK de carga (RKK Energía).

Como su nombre indica se trata de una nave Soyuz destinada al transporte de carga en vez de astronautas que complementaría las naves Progress y la futura nave de carga TGK-PG. Este proyecto lleva una década en marcha, pero no ha salido adelante. La retirada de las Progress en favor de la TGK-PG podría acelerar la introducción de la Soyuz GVK, ya que la línea de montaje de las Progress se convertirá en un gasto redundante. La Soyuz automática estaría un año acoplada a la estación y podría traer hasta 500 kg de carga a la Tierra, una capacidad será especialmente útil en la nueva estación íntegramente rusa, ya que actualmente en la ISS se utiliza la cápsula Dragon de SpaceX —y dentro de poco la Dream Chaser de Sierra Nevada— para retornar cargas útiles. La estación rusa independiente tendría una masa de 60 toneladas y estaría formada por cinco módulos: Nauka —que acumula innumerables retrasos, pero debe despegar a finales de este año—, el nodo Prichal —previsto para 2019—, el módulo laboratorio y energético NEM —que debe ser lanzado en 2020—, una esclusa para paseos espaciales y un módulo inflable.

La estación independiente rusa que se separará de la ISS en 2025 (RKK Energía).
La estación independiente rusa que se separará de la ISS en 2025 (RKK Energía).
Nueva configuración (derecha) de la nave de carga TGK
Nueva configuración (derecha) de la nave de carga TGK-PG (RKK Energía).

En realidad este es el diseño de la empresa RKK Energía, fabricante de las naves Soyuz y los módulos Prichal y NEM, porque Roscosmos no ha apoyado oficialmente el desarrollo del módulo inflable y ahora prefiere que se lance un módulo NEM-2 —que había sido cancelado hace unos años— a la nueva estación más allá de 2025. A diferencia de la ISS, esta estación no tendría que estar habitada permanentemente y además podría servir como destino para vuelos turísticos. Roscosmos prevé lanzar entre cinco y seis turistas espaciales al año en misiones durante las cuales los turistas podrían llevar a cabo misiones de duración relativamente larga, incluyendo paseos espaciales.

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La nave tripulada Federatsia (RKK Energía).

Pero el caballo de batalla de la cosmonáutica tripulada debe ser la nueva nave tripulada Federatsia (PTK-NP), con capacidad para cuatro personas. Después de muchos cambios de opinión, Federatsia usará el nuevo cohete Soyuz 5, también conocido como Féniks o Sunkar, para misiones a la órbita baja. El primer vuelo no tripulado de Federatsia debe tener lugar en 2022. Después de otro vuelo no tripulado en 2023, entre 2024 y 2025 debe partir la primera misión con cosmonautas a bordo, que se acoplará a la ISS o la nueva estación rusa. Para las misiones a la órbita baja Federatsia tendrá una mas de 14,4 toneladas, suficientemente ligera para que sea lanzada por el Soyuz 5 desde la rampa del vector Zenit en el cosmódromo de Baikonur (el Soyuz 5 podrá poner 17 toneladas en órbita baja). El Soyuz 5 usará un motor RD-171MV en la primera etapa —el motor de combustible líquido más potente del mundo— y el RD-0124M en la segunda. El RD-171MV es una variante del RD-171M empleado hoy en día en el Zenit y el RD-0124M se basa en el de la segunda etapa del lanzador Soyuz.

Cohete Soyuz 5 (aka Féniks o Sunkar) (RKK Energía).
Cohete Soyuz 5, el “Zenit ruso” (aka Féniks o Sunkar) (RKK Energía).

Pero el objetivo principal de la Federatsia es la Luna, no la órbita baja. Después de abandonar el cohete Angará A5 de Khrúnichev como elemento fundamental del futuro programa tripulado ruso, todas las esperanzas están puestas en el lanzador pesado STK que estará basado en el Soyuz 5 y que debe despegar desde el nuevo cosmódromo de Vostochni. En su versión más pequeña el STK integrará tres primeras etapas del Soyuz 5 y podrá colocar 50 toneladas en órbita baja. Esta variante también tendrá dos etapas superiores (Block-DM o KVTK) y será capaz de mandar a la Federatsia en una misión tripulada alrededor de la Luna, que en su versión lunar tendrá una masa de 20 toneladas. La primera misión lunar de la Federatsia está prevista para 2027 y Roscosmos espera que la nave se acople con la estación Deep Space Gateway.

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Las futuras misiones de la nave Federatsia a la órbita baja y la Luna entre 2022 y 2030 (RKK Energía).

Precisamente, Rusia quiere participar en la estación Gateway con su módulo esclusa, que recientemente ha aumentado en prestaciones para convertirse también en un módulo laboratorio. Este módulo debería despegar como carga secundaria en una misión tripulada del sistema SLS/Orión de la NASA. A Roscosmos también le gustaría colaborar en Gateway con un módulo de mayor tamaño, pero el resto de socios (EEUU, Canadá, Europa y Japón) se resisten a una mayor participación rusa en el proyecto. En 2029 debería despegar desde Vostochni la segunda versión del cohete pesado STK con seis bloques del Soyuz 5 en la primera etapa, lo que le permitiría poner en órbita unas 88 toneladas. Más adelante se introduciría la versión final del STK, con una nueva tercera y cuarta etapa criogénicas, con capacidad para colocar 115 toneladas en órbita baja.

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Estación lunar internacional Deep Space Gateway en 2030 y elementos con los que quiere participar Rusia (RKK Energía).
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Versiones del lanzador pesado STK basadas en el Soyuz 5 (RKK Energía).

Como avanzadilla a las misiones tripuladas Rusia mantiene su plan de enviar varias sondas a la Luna, las misiones Luna 25 (Luna Glob), Luna 26 (Luna Resurs 1 OA), Luna 27 (Luna Resurs 1 PA) y Luna 28 (Luna Grunt) de NPO Lávochkin. Estas sondas han sido pospuestas una y otra vez. De hecho, recientemente se anunció el retraso de la Luna 25 de 2019 a 2020. Por otro lado, la misión de retorno de muestras Luna 28 (Luna Grunt) no ha sido aprobada formalmente por Roscosmos. Veremos si algún día estas sondas logran despegar del suelo.

Futuras sondas lunares rusas (RKK Energía).
Futuras sondas lunares rusas (RKK Energía).

Ya en el apartado de ciencia-ficción, y como soñar es gratis, Roscosmos y RKK Energía no descartan llevar a cabo misiones tripuladas a la superficie lunar alrededor de 2030 mediante un módulo lunar de 20 a 27 toneladas con capacidad para dos o cuatro cosmonautas. Esta nave serviría además para enviar varios módulos y un rover presurizado a la superficie y crear así una pequeña base lunar para los años 30. Obviamente Rusia no puede desarrollar este programa lunar en solitario, pero no se puede descartar algún tipo de colaboración internacional.

Diseño del módulo lunar ruso (RKK Energía).
Diseño del módulo lunar ruso (RKK Energía).
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Propuesta de base lunar rusa (RKK Energía).

Rusia lleva cuatro años intentando desligarse de Occidente con el objetivo de aumentar su independencia y estrechar lazos con China. El problema es que la colaboración con China, que por el momento no se ha traducido en ningún programa concreto, no deja de ser muy peligrosa para las ambiciones de Rusia como potencia espacial y ha obstaculizado las relaciones con India. Por este motivo la paradoja es que, al mismo tiempo que cortejaba a China, Rusia ha ha impulsado su deseo de participar en la futura estación Gateway y se ha mostrado a favor de ampliar la vida útil de la ISS. A esta esquizofrenia geopolítica debemos añadir el panorama actual de crisis económica y de sanciones internacionales, que han afectado gravemente al programa espacial. Y eso por no hablar de la absurda y destructiva pelea interna a la hora de desarrollar un lanzador pesado, que finalmente se ha saldado con la victoria del Soyuz 5 en detrimento del Zenit y el Angará. ¿Logrará Rusia encontrar la salida a este laberinto cósmico?

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